Medias de compresión: una "segunda piel" que ayuda a mejorar la circulación y puede ser clave con el paso de los años
En una carrera es cada vez más habitual encontrar corredores equipados con relojes GPS, auriculares inalámbricos, zapatillas con placas de carbono y, también, medias que ajustan con fuerza las pantorrillas. Las llamadas medias de compresión poseen una tecnología aplicada directamente sobre el cuerpo, pero no se focalizan necesariamente en el deporte: cumplen la función de una "segunda piel" .
La idea de una prenda capaz de ejercer presión sobre las piernas para sostener los músculos y favorecer determinados procesos durante y después de la actividad física resulta sencilla. Pero conseguir ese efecto requiere bastante más que fabricar una media particularmente ajustada.
Dentro de este mundo conviven diversos tipos de medias: están las convencionales, diseñadas principalmente para cubrir, proteger, controlar humedad, temperatura y fricción; las deportivas, que aportan contención y ajuste, pero puede generar zonas de presión excesiva o un efecto de estrangulamiento localizado.
Por último, están las medias de comprensión. Se trata de una prenda que combina fibras sintéticas elásticas con materiales resistentes para distribuir la presión mientras el usuario se mueve, su principal característica y el elemento tecnológico que las diferencia del resto.
Entre los materiales utilizados aparece entre un 40% y un 50% de elastano —también conocido como Spandex o Lycra— y fibras como la poliamida o el nylon, que aportan resistencia y permiten conservar la forma de la prenda.
En Argentina existe una oferta que va desde productos destinados específicamente al deporte hasta prendas de compresión utilizadas en ámbitos médicos. Sigvaris, por ejemplo, está identificada para el uso clínico; Gelform comercializa distintos modelos de compresión; Sox cuenta con alternativas orientadas tanto al descanso como al deporte y el running, incluyendo diferentes niveles de compresión.



