Black Hat USA 2026: dos argentinos descubrieron cómo hackear antenas que llevan internet a zonas aisladas
Dos investigadores argentinos descubrieron dos vulnerabilidades críticas en equipos inalámbricos de Ubiquiti utilizados para interconectar redes a varios kilómetros de distancia. Las fallas permitían tomar el control de los dispositivos sin conocer una contraseña, sin estar conectado a la red y sin tocar físicamente el equipo: alcanzaba con encontrarse dentro del alcance de la señal y enviarle un mensaje.
El trabajo fue presentado en el escenario principal de Black Hat USA 2026, una de las principales conferencias de ciberseguridad del mundo, por Gastón Aznarez, principal investigador de seguridad de la empresa argentina Faraday Security y Federico Kirschbaum, vicepresidente de investigación de la compañía.
Los equipos analizados pertenecen a la plataforma AirMax, una tecnología de la empresa estadounidense Ubiquiti utilizada para montar enlaces inalámbricos de larga distancia. Aunque habitualmente se los llama “antenas”, en realidad son sistemas de comunicación completos: combinan una antena direccional, una radio, componentes de red y un pequeño sistema operativo. Un combo que tiene todo lo necesario para llamar la atención de un hacker.
Estas antenas suelen utilizarse para llevar internet a lugares donde desplegar fibra óptica o cable resulta demasiado costoso o directamente inviable, como ocurre en zonas rurales o serranas de la Argentina. Pequeños proveedores las instalan en techos, torres o puntos elevados para crear enlaces inalámbricos de varios kilómetros: una antena envía la conexión desde un punto que ya tiene acceso a internet y otra la recibe en una vivienda, un campo o una localidad alejada.
“En la zona donde vivo [Córdoba] no hay fibra óptica, por lo que existen varios proveedores de Internet inalámbrico. Como resultado, una gran cantidad de casas tienen una de estas antenas instalada en el techo, probablemente sin que sus habitantes sepan exactamente qué es o cómo funciona”, explicó Aznarez en diálogo con Clarín.
A diferencia de Starlink, que conecta cada terminal directamente con una red de satélites, estos equipos establecen enlaces terrestres entre antenas que deben tener una línea de visión relativamente despejada.



