Zapatillas: marca por marca, los mejores y peores modelos para salir a caminar
Para mejorar la salud cardiovascular y controlar el peso corporal, caminar es uno de los ejercicios más accesibles y eficaces para todas las edades. Solo se requiere algo de constancia y un calzado adecuado. Sin embargo, una elección incorrecta puede causar roces, molestias y lesiones en pies y articulaciones. En esta nota, cuatro opciones recomendables de las principales marcas y otras que conviene evitar.
Un soporte deficiente puede generar dolores articulares recurrentes que se intensifican con cada sesión. Frente a este problema, la industria deportiva desarrolla espumas más eficientes y diseños orientados a recorridos extensos, capaces de ofrecer mayor estabilidad, mejor absorción del impacto y una transición más fluida y controlada en cada paso.
"Un calzado inapropiado puede provocar sobrecargas mecánicas que, sostenidas en el tiempo, favorecen fascitis plantar, tendinopatías, metatarsalgias o deformidades digitales. El daño no siempre es inmediato; suele aparecer por microtraumatismos repetidos y una deficiente gestión de las fuerzas durante la marcha", expone Héctor Alonso, podólogo y experto en cirugía mínima.
Muchas dolencias surgen al confundir zapatillas técnicas con modelos guiados por la estética, que traen suelas rígidas o demasiado planas, no aptas para largas caminatas. La evidencia biomecánica subraya la importancia de un buen soporte de arco, un drop —diferencia de altura entre talón y antepié— moderado superior a 8 mm y una estructura estable que proteja sin limitar la flexión natural.
La mediasuela concentra el equilibrio entre comodidad y fatiga. Mientras las espumas EVA brindan amortiguación básica, las Fresh Foam de New Balance, ReactX de Nike y Nitro de Puma ofrecen mayor retorno de energía y absorción del impacto. Una respuesta progresiva disminuye la sobrecarga en paseos, especialmente en personas con mayor peso corporal.
"Un buen calzado otorga estabilidad sin excesiva rigidez, una suela con adecuada absorción y transición fluida, contrafuerte firme que sujete el retropié y una horma que respete el espacio natural de los dedos. También es fundamental considerar el uso previsto: caminar y correr implican biomecánicas y niveles de carga diferentes, que exigen estructuras y respuestas específicas", señala Alonso.



